Hay viviendas en barrios populares que consumen lo mismo que diez viviendas residenciales. Edersa y Provincia lanzaron una nueva etapa del PASE para asistir a las familias.
En el sector eléctrico, los argentinos consumen per cápita, en promedio, la mitad o menos que un ciudadano de un país desarrollado. No hay exceso de consumo, hay mal uso en algunos casos. Existe hoy una problemática invisible que atraviesa a la sociedad en general y a la rionegrina en particular, y que se exacerbó con el tiempo: el incremento del consumo eléctrico, particularmente en sectores donde no existen conexiones a la red de gas natural.
En este sentido, el Plan de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE) que impulsan la distribuidora Edersa, la Provincia y el Municipio, viene realizando un exhaustivo análisis territorial en barrios populares, con conclusiones que generan alarma pero que a la vez permiten ayudar a miles de familias de diferentes localidades.
El PASE es un plan lanzando en 2025 que une lo público y lo privado porque lo motorizan el gobierno de la provincia (mediante la Secretaría de Energía), la distribuidora eléctrica Edersa y los municipios. En unos 18 meses, el proyecto ya regularizó, de manera integral, 14 asentamientos populares en Cipolletti, Las Perlas, Villa Regina y Viedma, y se comenzó con los mismos trabajos en otros barrios de esas localidades y Cervantes.
Lo novedoso del PASE, a diferencia de lo que se hacía en materia de normalización eléctrica de barrios populares, es que se conoce lo que pasa dentro de las viviendas. “A partir de relevamientos y trabajos de campo, hoy sabemos lo que ocurre en miles de viviendas. Conocemos cómo está constituida la casa, si existe o no seguridad eléctrica interna, qué electrodomésticos usa la gente, de qué manera, con qué frecuencia lo hace. Con todo ese conocimiento, hoy podemos tomar acciones y colaborar para construir constituir usuarios eficientes”, explicó Santiago Yanotti, secretario de Energía Eléctrica de la provincia.
Para el caso, durante las últimas semanas se realizaron relevamientos en cientos de viviendas de los barrios cipoleños Obrero A y B, y 10 de Enero; y en el barrio La Esperanza de Viedma. “En los barrios donde trabaja el PASE no hay gas natural, y son denominados electrointensivos, porque utilizan la electricidad para casi todos los quehaceres cotidianos, especialmente para calefaccionarse en invierno», allí son recurrentes las quejas por el monto de la boleta eléctrica, elevados a raíz del consumo.

«Durante los relevamientos hemos encontrado y medido artefactos que, por su potencia, característica e ineficiencia, consumen lo mismo que casas enteras. Por ejemplo, caloventores que consumen 15 y hasta 20 kilowatt por hora, termotanques eléctricos que demandan consumos de 18 kw por hora, duchas eléctricas, o artefactos que además de ser nocivos para el consumo eficiente, son peligrosos. Eso lleva a que existan familias que gastan 2.000, 3.000 y hasta 4.000 kwh por bimestre, un consumo similar al de 10 viviendas residenciales de Río Negro”, remarcó Yanotti.
El objetivo del programa de Edersa
Lo novedoso del PASE es justamente que, además de llevar energía segura, previsible y de calidad a los sectores que se regularizan con obras, cuando durante muchos años los vecinos estuvieron abastecido de manera irregular y peligrosa, lo importante es que trabaja en la “sostenibilidad de las familias en el servicio regular. Lo que buscamos es trabajar con los nuevos usuarios, como mínimo durante un año y en el barrio, en concientización, educación y eficiencia energética. Todos, los que son vecinos de sectores populares y los que no, tenemos que construir otra lógica de consumo, aunque está clarísimo que no todos partimos de la misma base y las mismas condiciones. Por eso, el PASE es tan importante”, agregó Sebastián Busader, Jefe del departamento de Normalización de Barrios en Edersa.
¿A qué se refiere? Lo explica Yanotti: “Acá la única que no tiene la culpa es la gente. En los barrios que vamos normalizando, hay que construir nuevos hábitos de consumo, y de consumo no sólo eléctrico. También a la hora, por ejemplo, de ir a comprar un electrodoméstico. Posiblemente sea más económico y sencillo comprar un caloventor en oferta, porque es más barato que otro equipo de climatización, pero a corto y mediano plazo esa diferencia te cuesta en energía», expresó.
«También lo que hemos comprobado es que, lógicamente, lo que te venden en una casa de electrodomésticos no es lo que después termina pasando en la vivienda, sobre todo con el paso de los años y cuando el artefacto se vuelve más ineficiente. Hoy podemos decir que el Plan PASE tiene una base de datos más que interesante para comenzar a tomar decisiones que ayuden a los vecinos. Por ejemplo, con la constitución de nuevos esquemas tarifarios o de subsidios, o con la colocación de estufas sociales en viviendas, que estamos haciendo. También pensamos en próximas medidas tecnológicas tendientes a mejorar el consumo en las familias donde es crítico”, detalló el funcionario.

Los colaboradores de territorio del PASE, junto a técnicos, realizan relevamientos externos e internos de las viviendas. “Se trabaja con las familias durante ese tiempo. Les enseñamos cómo funcionan los medidores, les medimos los electrodomésticos, les indicamos cuánto consume cada uno, qué hacer para bajar ese consumo. Sugerimos instancias de mejoras edilicias, de utilización de otras fuentes energéticas», dijo Busader.
«El conocimiento es fundamental. Hemos encontrado en casas hasta cuatro caloventores, encendidos, consumiendo por hora lo que consume una vivienda promedio en una semana. Lo primero que hay que hacer es llevar la información. Una vez que el usuario entiende que el problema es el consumo y dónde se encuentra, ahí comenzamos a acompañarlo y a trabajar para hacerlo más eficiente”, remarcó Busader.
En este sentido, también es importante destacar que el universo de usuarios “críticos”, dentro de los relevados por el programa, ronda el 20%. “Es clave entender que el 80% de las familias en barrios populares consume dentro de los parámetros habituales, y puede pagar la factura sin tener mayores complicaciones. Por eso, nos tenemos que abocar al resto de las familias, para conseguir que realicen un consumo que se plasme en una factura asequible, que puedan abonar”, concluyó Yanotti.
Fuente: LMCipolletti
